Diciembre, hermosa palabra, muchos aman este mes de cierres y comienzos, de alegrías, de fiestas interminables, de fuegos artificiales y por qué no, de locura también.
Para mi diciembre es una mezcla un tanto rara, por un lado, la alegría de las fiestas me envuelve y por otro mi corazón siente una silenciosa nostalgia. Cada acontecimiento natural lo siento hasta los huesos, el aire rosando mi piel, el frío ligero siendo parte de mi vida, el silencio atrapando pequeños momentos, las lágrimas en los ojos en una oración tranquila cargada de agradecimientos y de anhelos de mi alma.
¡Suma a esto el movimiento continuo de todos comprando de lado a lado y no puedo olvidar a la señora que vendía pulsitos en el shopping gritando compra, compra!, el consumismo se vuelve imperante en muchos espacios.
Pero, aun así, este diciembre y enero son meses de resoluciones, de puntos y seguidos. Para mí el rito perfecto tiene los siguientes pasos:
- Reflexionar sobre el año anterior, en todos los aspectos de la vida, salud, familia, amor, amigos, estabilidad y armonía.
- Preguntarme: ¿cómo me siento?, ¿cómo estoy? ¿con qué energía llegué a enero?
- Preguntarme qué aprendí el año anterior
- y uno de mis momentos favoritos, marcar en mi lista del año anterior las metas cumplidas
- ¡Sumar a la lista anterior metas que no me había establecido pero que sin embargo la vida me llevó ahí y salieron! … a esto en los productos software le decimos valor agregado 🙂
- Además de crear la lista de metas para el año actual
A todo esto, le sumo, mi velita e incienso con intención y siempre, siempre agradezco a Dios, al Universo por mi vida y todo lo que hay en ella.
¿Tienes algún ritual de inicio y fin de año?
En fin …. Feliz año nuevo, deseo que estés feliz, sano, en amor, armonía y equilibrio perfecto, ¡que vivas una vida prospera y gustosa!
¡Que estés muy bien!
