Alicia tiene un bebé hermoso, está pequeño y su piel suavecita como una esponjita. Alicia lo ama como a nadie, pero cuando pasaron tres meses tuvo que ir a trabajar para hacer que su bebé tuviera todo lo que necesita, su comida, su almohada para que tenga dulces sueños y una linda mecedora en la que lo apacha todas tardes.
Alicia es Ingeniera en Sistemas, ella crea softwares increíbles para clientes que siempre quedan contentos con su trabajo.
Un día estando en la oficina le dio deseos de comer unas ricas manzanas y mientras se llevaba bocado a la boca tocó sus senos y pensó en su hijo, su persona favorita del mundo y con gran nostalgia susurró “puede que mi hijo tenga hambre”, agarró su teléfono lo llamó y aunque el no entendía mucho ella le dijo, bebé te amo, ¿ya comiste? Mientras el saltaba de felicidad al escuchar la voz de su madre.
